7 características de un tradicional restaurante en La Fortuna
1 Mayo, 2017

7 características de un tradicional restaurante en La Fortuna

El turismo gastronómico ha tenido un auge bastante alto en Costa Rica, sin embargo no basta solo con rescatar los sabores auténticos de la región, también hace falta que el visitante se reconozca impregnado del ambiente tradicional. Un restaurante en La Fortuna de San Carlos que no cumpla con las siguientes características, no puede proclamarse un típico de Costa Rica.

  • Techos de teja de barro

La teja es uno de los patrimonios culturales del país, una herencia de la época colonial que ha perdurado por años debido a la belleza y frescura que ofrece a los espacios. Todo restaurante en la Fortuna que presuma de ser tradicional está engalanado con los techos rojos de las auténticas tejas de barro.

  • Bancas de madera:

Los muebles rústicos hechos de madera fina son una tradición bien arraigada, además de ser una forma de proyectar el trabajo de los artesanos nativos, quienes tratan la madera y los acabados de los muebles de forma manual . Estos resultan ideales para compartir en grupos grandes. 

Las cebollas en gajo son una herencia de los ancestros, quienes hacían una trenza con las hojas secas del tallo hasta que conformaban una especie de racimo de uvas.

¿Por qué lo preferían así? no se sabe, algunos abuelos dicen que la mantiene libre de humedad y por ende que se conserva sana por más tiempo, pero lo cierto es que en una cocina tradicional es un “adorno” indispensable. Obviamente no solo es cuestión de decoración, las cebollas se van consumiendo y cuando el gajo está por terminarse se sustituye por uno nuevo.

Esta tradición ancestral le da un sabor único a las comidas, la carne de cerdo y de pollo nunca queda igual en un horno de metal. En uno a base de leña todo cambia, pareciera que el calor y la magia del fuego le da el toque perfecto a la preparación de los asados.

La base de las comidas en Costa Rica son los granos, pero los que se consume por excelencia es el arroz y los frijoles servidos principalmente de dos formas; en gallo pinto y con el famoso casado, un restaurante que carezca de estas delicias puede irse olvidando de proclamarse tradicional.

El café chorreado se ha mantenido en los hogares costarricenses durante largo tiempo, en la casa de nuestros abuelos un chorreador es infaltable y casi siempre en las reuniones de la tarde, los anfitriones sacan su chorreador para preparar el humeante y aromático café de nuestra tierra, listo para ser compartido con la familia o los amigos.

Un restaurante tradicional en La Fortuna, deleita a sus comensales con esta deliciosa bebida, pues para los nacionales es sinónimo recordar y enorgullecerse de sus raíces, para los extranjeros es sorprenderse por la tradicional técnica y deleitarse con su increíble sabor.

La conservación del acervo cultural se debe convertir en el afán de un buen  restaurante en La Fortuna.

 

El último aspecto a mencionar y que merece la pena destacar es el folcklore, este abarca todas las manifestaciones de la vida cotidiana, de aquí radican todas nuestras costumbres, desde el vestir, el hablar, el baile, la misma música aborigen al son de marimba, los refranes, los dichos y características de nuestro pueblo.

Todo lo que se pueda contar sobre Costa Rica, debe encontrarse en un buen restaurante tradicional…